MVP

Diego Ferrocchio

Diego Ferrocchio

AGILE COACH. Soy Licenciado en informática, y cuento con un posgrado en desarrollo gerencial de la UCA. Mi camino profesional comenzó en el área de consultoría pasando a la industria automotriz, posteriormente a consumo masivo y en la actualidad ayudando a construir productos digitales desde la agilidad.
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La sigla MVP significa Moda Visiblemente Pasajera. Mentira. Esa sigla representa Minimum Viable Product o en español Producto Mínimo Viable, pero tranquilamente podría ser una moda en lugar de una forma de concebir productos digitales y de pensarlos.

Definir un MVP parece algo simple, natural y hasta intuitivo, pero en la práctica se vuelve algo un tanto más complicado en donde si no estamos focalizados podemos caer en nunca tener un MVP. Por intuición siempre queremos agregarle algo más al producto, una última funcionalidad, y luego otra y otra.

Ahora bien, ¿cómo hacemos para definir que un producto sea mínimo y viable?

Que un producto sea mínimo es que contenga la menor cantidad de funcionalidades agregando valor. Mínimo no es sinónimo de poca cantidad, sino que es la definición de cuál es la mínima porción de producto que podemos entregar a un usuario final y que eso agregue valor. Si creamos un marketplace en donde el bien o servicio se pague mediante una pasarela de pagos, las preguntas pueden ir desde si es necesario una pasarela de pagos, cuál pasarela de pagos utilizar y todas las alternativas que pueden aparecer por la misma. En un mundo digitalizado, pensar que el pago puede hacerse mediante efectivo puede resultar que el producto pierda atractivo.

Viable se refiere a que sea usable. Usable para el usuario final, no para el product owner, ni el equipo SCRUM ni los inversionistas. De nada sirve que un grupo de amigos consideren la viabilidad porque “si ellos fuesen usuarios andaría bien”. Pues no, el target definido para el producto es quién nos dirá si algo es viable o no lo es. Y ese target hay que salir a buscarlo, no aparecerá en nuestro grupo de cercanía o no será lo suficientemente representativo.

Hacer un producto mínimo y viable también dependerá de dos factores:

– La razón por la cual alguien quiere hacer un MVP, es decir, ¿se está buscando inversionistas?, ¿se solicita que el producto sea rentable desde el día 1?, ¿es un medio para obtener datos del mercado? Tener claro el norte y que sea realista ayuda a plantear objetivos medibles.

– El presupuesto. El dinero siempre va a influir y va a limitar o expandir las posibilidades que tengamos. Quitar la realidad económica de un proyecto por el mero hecho de soñar a lo grande también es algo que atenta contra el MVP.

Las nuevas tendencias hablan de incorporar el concepto de MMP, Minimum Marketable Product y consiste en una estrategia de producto que siempre entregue lo mínimo indispensable para el usuario que sea funcional y agregue valor. De esta forma el MMP es una forma estratégica de pensar productos, en donde el resultado es la suma de los MVPs entregados en cada ventana de tiempo.

Más vale fallar pequeño y corregir rápido, de esa manera el dinero será mejor utilizado y las expectativas estarán alineadas. No te olvides, el MVP va a ser validado por el usuario final, no otros roles. Confiá en el equipo SCRUM para conducir conversaciones efectivas y poder definir el alcance del MVP que estás buscando.